Josep María Romaguera i Bach. Diócesis de Barcelona
En este Evangelio aprendemos que no se puede medir la fe. No podemos decir que tal persona tiene más fe que tal otra. Podemos reconocer, eso sí, que Dios actúa en tal persona y en tal otra y en la de más allá. Incluso en aquellas personas que no lo conocen. La fe es, precisamente, aquello que nos permite reconocerlo y lo que hace que nos abramos a esta acción de Dios.
Josep María Romaguera i Bach. Diócesis de Barcelona
La fe que nos hace confesar que el Crucificado ha Resucitado y nos permite “escuchar” la Escritura como Palabra de Dios, es la misma fe que nos permite reconocer en el otro a un hermano. Es la misma fe que nos hace reconocer a Dios mismo en el pobre concreto que cuestiona y molesta, y acogerlo fraternalmente. La misma fe que nos hace confesar que en la Eucaristía recibimos el Cuerpo de Cristo, aunque la comunidad celebrante no siempre sea ejemplar y coherente en todos sus miembros.
Josep María Romaguera i Bach. Diócesis de Barcelona
Josep María Romaguera i Bach. Diócesis de Barcelona
Josep María Romaguera i Bach. Diócesis de Barcelona
El amor a la familia, a la pareja, a los amigos..., todas las relaciones humanas, en cuanto que son buenas y nos hacen crecer humanamente, pueden ser todavía mejores si las vivimos amando a Jesús y siguiéndolo en todo.
Josep María Romaguera i Bach. Diócesis de Barcelona
Jesús nos enseña alrededor de la mesa. Por un lado nos dice que en el banquete del Reino nadie tiene que buscar su sitio. Al contrario, todos tienen que disponerse a recibir su puesto de quien lo ha invitado, Dios mismo, que tiene un lugar "de honor" para cada uno. Por otra parte, nos enseña a poner en primer lugar a quienes no tienen nada con qué "pagar".