Elías Alcalde Martín sacerdote diocesano de Granada
¡POR UNA IGLESIA CREÍBLE COMO NUESTRO MESÍAS JESÚS!
Juan Bautista ha anunciado la venida del Mesías y lo ha presentado como “el que viene detrás y es más fuerte. Pero está desconcertado las oír las obras que Jesús está realizando. Ante este desconcierto manda a sus discípulos hasta Jesús con una pregunta: ¿Eres tu el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?
Jesús responde, con alusiones al profeta Isaías, a la embajada que había enviado el Precursor y, además invita a creer que se está inaugurando el nuevo tiempo mesiánico: lo acreditan sus obras a favor de la vida, curando enfermos y resucitando muertos; y la más decisiva se anuncia el Reino de Dios como Buena noticia a los pobres.
Josep María Romaguera i Bach. Diócesis de Barcelona
Aquí tenemos la ficha correspondiente al Evangelio del Domingo 3º de Adviento. Jesús nos regala una bienaventuranza: “¡dichoso el que no se escandalice de mí!”. Es una buena felicitación de Adviento, que también lo será de Navidad. ¡Felicidades a quienes se abren a la novedad! A la novedad de la opción por los pobres, por los últimos, por los que no cuentan en la sociedad que nos montamos como ‘señores’. ¡Felicidades a quienes preparan la Navidad haciendo esta opción! ¡Felicidades a quienes preparan la Navidad abriéndose al Dios que viene con esta opción! ¡Felicidades a quienes dejan que Él sea el Señor de sus vidas!
Josep María Romaguera i Bach. Diócesis de Barcelona
La fiesta que celebramos se refiere a la concepción y nacimiento de María, no a la concepción y nacimiento de Jesús, como podría hacer pensar el texto que leemos. Sin embargo, en la Iglesia todo es leído (o debería leerse) a la Luz de Aquel que es la Luz, Jesucristo, el Señor. No podríamos hablar de María como hablamos si no fuese a la Luz de su Hijo.
Elías Alcalde Martín sacerdote diocesano de Granada
LA LLAMADA A LA CONVERSIÓN ES PARA TODOS, INCLUSO LOS “BUENOS”
Según los evangelios sinópticos la Buena Noticia comienza con Juan Bautista. Es el primero que anuncia el Reino de Dios. Lo hace desde el desierto, lugar de prueba de la fe y de encuentro con Dios. Juan llama a la conversión, a volverse a Dios porque Dios se ha vuelto hacia los hombres acercándonos su Reino. Mateo al estilo judío evita pronunciar el nombre de Dios y lo sustituye por “cielo”: habla de Reino de los cielos.
Juan, como los profetas antiguos, se distinguía por sus vestidos ásperos y por su austeridad de vida. Mucha es la gente que lo escucha, reconoce sus pecados y se acerca para recibir el bautismo: signo de purificación y cambio de vida.
Josep María Romaguera i Bach. Diócesis de Barcelona
ESPERAMOS AL SEÑOR SIRVIÉNDOLE EN LOS POBRES
Elías Alcalde Martín sacerdote diocesano de Granada
El Adviento nos invita a fortalecer la esperanza de la venida del Señor a nuestra historia. Dios Padre nos ha cumplido la promesa de salvación en Jesucristo. De ahí que, también, sea tiempo de preparación para la fiesta litúrgica del su nacimiento entre nosotros.
La historia de la humanidad es un gran Adviento, un cambio hacia el futuro: Dios y su reino se hacen carne en nuestra historia para llevarla a su plenitud.
Sabemos que vivimos en el tiempo último, que ha tenido lugar ya la venida principal del Hijo del Hombre, Jesús. Por eso caminamos hacia la consumación de su encuentro final.