07.01.13
Javi y Ana son pareja. Hace tiempo se presentaron en la parroquia por causalidad. Tienen muchas inquietudes religiosas. Han formado parte de un grupo de adultos. Sus distintas ocupaciones les hacen, a temporadas, estar fuera de la comunidad. Los días de Navidad han venido trayendo un montón de bolsas de comida para compartir con los necesitados.
Amor de madre más allá del odio
Cuando estaba en Lión (Francia) participando en una jornada internacional de formación de sacerdotes de El Prado, recibí una llamada de Susana.
Salir al encuentro de los chavales más precarizados
Anoche, pasadas ya las 11, regresaba a casa después de la reunión del Grupo de los viernes. Veo una pandillita de chavales con ganas de marcha y siento el deseo de pararme y establecer contacto con ellos Pero pudo más mi timidez y pasé de largo con un apagado buenas noches. Nadie me contestó y personalmente ¡qué mal me sentí!... Otra ocasión perdida , cuando no había avanzado aún diez pasos y una chavalilla desde el grupo, con voz decidida, me llama: Oiga, señor, señor, ¿es Vd. el nuevo cura? Todos me miran. Vuelvo sobre mis pasos y me acerco a ellos: Sí, yo soy. ¿Os vais de marcha? ¡Guayyy!... ¡a LŽEliana, a 200 por hora! Hablan todos a la vez, y mientras caminamos hasta llegar a la esquina de mi casa, saltan y se empujan bromeando entre ellos.
Bueno, yo me quedo aquí. Me alegro un montón de conoceros. Nosotros también, ¡hasta la vista! ¡Hasta la vista! ¡Que os divirtáis!