Domingo 5º T.O. - C

Categoría de nivel principal o raíz: Estudio del Evangelio
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Propuesta de Josep Maria Romaguera

Cambiamos de escenario. Ahora estamos en el puesto de trabajo de Simón Pedro y de sus compañeros pescadores. La escena nos muestra que la misión de la Iglesia se fundamenta no en las cualidades –y menos en los méritos– del/la misionero/a sino en la Palabra de Jesús. Y parte de su iniciativa gratuíta. Es la grandeza y la fragilidad de la Iglesia.

 

Evangelio según Lucas (5,1-11)

En aquel tiempo, 1 la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret. 2 Vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. 3 Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara, un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.

4 Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:

–Remad mar adentro, y echada las redes para pescar.

5 Simón contestó:

–Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.

6 Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red.

7 Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían.

8 Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo:

–Apártate de mí, Señor, que soy un pecador.

9 Y es que el asombro- se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; 10 y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón:

– No temas; desde ahora serás pescador de hombres.

11 Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

 

Pauta para hacer Estudio de Evangelio, personal o compartido

1

Oración para pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y amar a Jesucristo y, de este modo, poder seguirle mejor y darlo a conocer

2

Anoto algunos hechos vividos esta última semana

3

Leo/leemos el texto. Después contemplo y subrayo

4

Ahora anoto lo que descubro de JESÚS y de los demás personajes, la BUENA NOTICIA que escucho...

Lo que experimenta Simón: partir de la realidad y escuchar la palabra de Jesús, ¿es mi experiencia habitual? ¿Busco en ello las llamadas de Dios y la acción consecuente?

5

Desde el evangelio, vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi alrededor...

¿En qué acciones he reconocido que Jesús estaba ahí, detrás, y lo he adorado (me ha sido ocasión para orar), como hace Simón?

6

Llamadas que me hace –que nos hace– el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso(s)

7

Oración. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...

 

 

Notas por si hacen falta

 

Notas sobre el texto y su contexto

 

–  La pasada semana dejábamos la lectura de Lucas en la expulsión de Jesús de la sinagoga de Nazaret (Lc 4,30). Hoy estamos en el comienzo del capítulo 5.

–  Hemos saltado por encima Lc 4,31-44, en donde se encuentra a Jesús en otra sinagoga, la de Cafarnaún, donde los sábados enseñaba (Lc 4,31). Allí cura a un hombre poseído (Lc 4,33-36). Y por la enseñanza y esta curación la gente estaba admirada ... porque hablaba con autoridad (Lc 4,32) y su fama se extendía por toda la región (Lc 4,37). A continuación el evangelista nos narra aquella estancia en casa de Simón, donde cura a su suegra y a mucha gente (Lc 4,38-41). Y, finalmente, la escapada de Jesús a un lugar solitario de madrugada, con el nuevo día, la gente que lo busca y la manifestación de su misión de enviado, y el resumen de su actividad de predicador por las sinagogas (Lc 4,42-44).

–  De este fragmento del capítulo 4 omitido por el leccionario quizá hay que destacar:

*    que los demonios reconocen a Jesús como Santo de Dios (Lc 4,34) y como Hijo de Dios (Lc 4,41);

*    que Jesús y Simón ya se conocen (Lc 4,38);

*    y que Cafarnaún es población fronteriza, en la orilla de un “lago” (1) que es un auténtico mar que, según como se mire, separa o une a las naciones de sus riberas; Cafarnaún, por lo tanto, es lugar de paso donde se juntan judíos y extranjeros, soldados y pescadores; en definitiva, gente de poco fiar per los judíos religiosamente estrictos.

 

Notas para fijarnos en Jesús y el Evangelio

 

  • Esta escena de la pesca extraordinaria tiene muchas semejanzas con el relato de la aparición de Jesús resucitado a sus discípulos que encontramos en Jn 21,1-11. Nos damos cuenta de que estamos ante una re-lectura cristiana de la vida de Jesús a la luz de la fe en Cristo resucitado. De hecho, todos los evangelios son re-lecturas desde la fe y desde la realidad que está viviendo la comunidad cristiana a la que pertenece el evangelista.
  • Jesús convoca a “la gente” (1). Su fama se había extendido (Lc 4,37). Y en Él podían “oír la palabra de Dios” (1). Que la palabra de Jesús es Palabra de Dios es la experiencia de todas las personas que hemos creído a lo largo de todas las generaciones. Lc habla de ello otras veces (Lc 8,11.21; 11,28).
  • Jesús lleva a cabo su predicación en el lugar donde la gente vive y trabaja (2-3), no sólo en la sinagoga. Que enseña queda especialmente acentuado con la expresión “sentado” (3), que significa que es Maestro y que habla con autoridad. Jesús es la Palabra que habitó entre nosotros (Jn 1,14).
  • La palabra de Jesús incide poderosamente en la vida concreta de los que la han escuchado con confianza; y transforma estas vidas, provoca cambios en ellos. “Simón”, que ya conoce a Jesús (Lc 4,38), siente ahora la llamada a actuar. Se trata de una acción que no tenía prevista (4). Esta llamada la siente cuando se unen en su vida dos cosas: la realidad que está viviendo: “no hemos cogido nada” (5), y la palabra de Jesús recibida como palabra de Dios (1): “por tu palabra” (5).
  • El resultado de la acción es sorprendente, va más allá de lo que se podía prever (6).
  • Llegar hasta el final en aquello que Jesús ha iniciado es cosa de la comunidad, “la otra barca” (7), no cosa de unos cuantos.
  • La acción acaba con el reconocimiento de que Jesús es el “Señor” (8). Con el título de “Señor” se quiere expresar la condición divina de Jesús, que se manifiesta en todo su ministerio (Ac 1,21), en la resurrección (Lc 24,3.34) y en el retorno glorioso al final de los tiempos para el juicio (Lc 13,23.25).
  • En la acción realizada, y reconociendo en ella al Señor, Simón descubre una nueva llamada (10). Jesús no deja de hacer nuevas llamadas y ofrece su acompañamiento: “no temas” (10).
  • Cada llamada supone una transformación, un cambio en la vida, que pasa por seguir a Jesús de cerca: “dejándolo todo, lo siguieron” (11); Ya lo ves, nosotros hemos dejado nuestras cosas y te hemos seguido (Lc 18,28).
  • La misión de los apóstoles, “pescadores de hombres” (10), es la de ser enviados a comunicar su experiencia de encuentro personal con Jesús. Esta misión sólo es posible después de haber experimentado el poder de Jesús y la propia debilidad: “soy un pecador” (8). Es la experiencia de las negaciones (Lc 22,54ss). La misión, entonces, se fundamenta no en las cualidades –y menos en los méritos– sino en la Palabra de Jesús. Y parte de su iniciativa gratuita. Es la grandeza y la fragilidad de la Iglesia.